Hermano de Marcial y marcial como él solo. Muy diferente a Marcial, que era, relajado, pendenciero y pornográfico; fumador de marihuana y masticador de chicle por exhibición. Acicalado, respetuoso, muy cumplido; antípoda de Marcial, que no era como él, marcial.
Le tocaba casarse, porque así lo establecía el protocolo de la marina mercante de su nación, que a la sazón decía: “…….debe ser casado una sola vez y no con extranjera…….” Lo habían escogido para ser el comodoro de la flota mayor, la que inauguraba su primer viaje a ultramar.
Se casó protocolarmente, porque era más que marcial y quería obedecer y marcialmente también mandar. Servir en la marina mercante de su nación, siempre fue su ideal y ser comodoro de una flota, su mayor ilusión. Se hizo a la mar un 14 de Febrero dejando en el puerto a su flamante esposa, sin luna de miel. Qué marcial que era Comodoro, nada que ver con Marcial.
La flota fue y la flota vino, volvió a salir y volvió a venir, zarpó otra vez y volvió a arribar. Tantas veces se despidió y tantas se reencontraron que Comodoro dejó de ser comodoro para ser rehén. Lo agarraron por el cuello, lo estrujaron, lo golpearon y le hicieron un chichón. El seguro, que era seguro, pagó el millón y los rufianes lo soltaron cuando desapareció el chichón, sin ninguna premeditación.
Al llegar a su casa lo recibieron como se recibe a un liberado. Con abrazos, besos, risas, música, comida……. Estaban todos los que tenían que estar, desde su mujer protocolar hasta su hermano Marcial que al decirle “…….salud…….” también le dijo: “…….Perdona lo del chichón, aquí está tu millón…….”

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